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| Vista general de Singapur |
¿Existirá el país perfecto? Difícil saberlo. Los criterios sobre los diferentes países son tan dispares, que las respuestas necesariamente no van a coincidir. Lo que sí creo, es que existe uno, que al menos aspira seriamente a serlo: la república de Singapur. Si lo ha conseguido o no, es algo que dejo al buen criterio de cada lector. Por lo pronto, me limitaré a describir esta pequeña isla – estado, que ha sido señalada por muchos hombres de negocios como la Suiza del sudeste asiático.
| Zoo de Singapur |
En esta vibrante y sorprendente ciudad estado, icono de lujo y modernidad, conviven con absoluta normalidad malayos, chinos, hindús, musulmanes y occidentales. Cada barrio es un reflejo de la comunidad que en el reside, donde se conservan sus edificios religiosos, sus tiendas y sus casas tradicionales. La oferta cultural es amplísima, ópera china, música clásica, danza, teatro... y existe una animada vida nocturna. Además, a pesar de su reducido tamaño, dispone de numerosos parques, jardines, reservas naturales y uno de los mejores zoos del mundo.
Singapur, isla nación, crisol de culturas tan dispares como la china, india, malaya u occidental. Se ha convertido en las últimas décadas en uno de los motores del crecimiento económico en el Sudeste asiático, hasta el punto de llegar a convertirse en el cuarto centro financiero más importante del mundo. Todo se ve muy moderno, limpio, próspero y pacífico en Singapur, adjetivos notables si consideramos que al momento de la independencia en 1965, en su territorio no había nada digno de resaltar, excepto pantanos, jungla, decadencia y pobreza. Sí, mucha pobreza. ¿Cómo llegaron a ser un tigre en lo económico?
En Singapur, el húmedo y tropical paraíso del consumismo y de la era de globalización extrema que ahora vivimos, las calles están abarrotadas de gente que circula ordenadamente, abundan las áreas verdes, no se ven mendigos y el metro luce impecable, es sorprendente que una isla diminuta haya llegado a tal nivel de prosperidad, cuando ni siquiera posee recursos naturales para explotar.
En cuanto a las atracciones turísticas son bastantes y están pensadas para entretener sobretodo a los amantes de la naturaleza. Una de ellas es una excursión a la cercana isla Sentosa, en la que existe un parque de atracciones, un jardín de orquídeas, un acuario muy bien equipado e incluso numerosas pistas de golf. En la isla principal vale la pena visitar el zoológico, que es muy completo y asombra por la variedad de la fauna que exhibe. A simple vista todo parece demasiado bonito y bien logrado, pero ojo, la intolerancia y la represión son una característica de la que las autoridades locales sienten un no disimulado orgullo. Allí no existe ni se conoce la prensa libre y la censura no solamente abarca lo informativo, sino que llega hasta las expresiones artísticas como el cine y el teatro. El gobierno conduce a la nación con mano de hierro y prácticamente sin oposición real ni disidencias. Toda transgresión se penaliza con severidad, por ejemplo, ir a un baño público y no tirar de la cadena es una infracción que se castiga con una multa alta, en Singapur tampoco lleves chicles: su posesión es ilegal y está penada por la ley. Lo que sí puedo decir, es que de todas maneras recomiendo visitar este curioso enclave asiático, cuya silueta de rascacielos construidos bajo las reglas “feng shui” se distingue desde lejos y que tiene un puerto tan activo, como grande y eficiente.

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