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| Imagen: Smashingtops.com |
Por detalles tan mundanos como los bares con los mejores pinchos de tortilla, los mercados con el pescado más fresco o los parques con las sombras más frondosas, todos solemos pensar que nuestra ciudad es la mejor del mundo. Pero nunca viene mal echar un vistazo afuera y comprobar cómo se vive en otros lugares. A veces, nos encontramos con descubrimientos tan sorprendentes como que, en realidad, la mejor ciudad del mundo no es la nuestra, sino Tokio.
La capital de Japón ha sido elegida como estudio de la revista “Monocle” que se ha basado en aspectos tan variados como su urbanismo, su cultura, su seguridad, sus zonas verdes, sus servicios públicos y médicos, su oferta cultural y de ocio, su ambiente de negocios y su cercanía a playas y montañas de ensueño. A pesar de su gigantesco tamaño y de que en su área metropolitana viven unos 37 millones de personas, por las calles de Tokio aún se respira una placidez casi zen que no se entiende sin el exquisito civismo nipón. A esta paz ayudan la falta de atascos por las restricciones al tráfico y la suave música de jazz que, en algunos barrios, suena en los altavoces que cuelgan de las farolas.
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| Templo Sensoji |
Desde el primer momento te das cuenta que estás en un país con unas costumbres y unas personas totalmente diferentes a ti. Me sorprende la excepcional puntualidad de los transportes, la amabilidad de las personas y el respeto de unos con otros. Aunque Tokio es la ciudad cosmopolita con la superpoblación más grande del mundo, ya que su área metropolitana posee más de 34,5 millones de habitantes, no se oyen gritos, ni ruidos ensordecedores, ni siquiera la gente se choca entre ella y si eso pasara rápidamente se inclinan con gesto de disculpa.
Pero lo que más sorprende de la capital nipona es su estructura interior. Es algo curioso el ver que no desentonaba en absoluto un edificio de 100 metros justo al lado de un precioso templo de jardines verdes y estanques bien cuidados. Comprendes entonces que en Japón no existe el presente tal y como tú lo conoces. Incluso una ciudad tan cosmopolita y atestada de gente como Tokio se pueden encontrar lugares sagrados donde encontrar la tranquilidad y así poder buscar tu paz interior.
El pasado queda latente en estos templos sintoístas o budistas que puedes encontrar en mitad del barrio más concurrido y ruidoso de Tokio. Un ejemplo es el templo Sensôji o de Asakusa, uno de los más visitados por turistas y nativos.
Desde luego algo tiene Tokio que enamora, porque últimamente se hace siempre con las primeras posiciones de las diferentes listas de las que nos hacemos eco, como la de mejores ciudades para los turistas (aunque también en listas negativas, como la de las ciudades más caras para los expatriados) y es que la capital nipona engancha.
Pero lo que más sorprende de la capital nipona es su estructura interior. Es algo curioso el ver que no desentonaba en absoluto un edificio de 100 metros justo al lado de un precioso templo de jardines verdes y estanques bien cuidados. Comprendes entonces que en Japón no existe el presente tal y como tú lo conoces. Incluso una ciudad tan cosmopolita y atestada de gente como Tokio se pueden encontrar lugares sagrados donde encontrar la tranquilidad y así poder buscar tu paz interior.
El pasado queda latente en estos templos sintoístas o budistas que puedes encontrar en mitad del barrio más concurrido y ruidoso de Tokio. Un ejemplo es el templo Sensôji o de Asakusa, uno de los más visitados por turistas y nativos.
Desde luego algo tiene Tokio que enamora, porque últimamente se hace siempre con las primeras posiciones de las diferentes listas de las que nos hacemos eco, como la de mejores ciudades para los turistas (aunque también en listas negativas, como la de las ciudades más caras para los expatriados) y es que la capital nipona engancha.


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